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Necesitamos los abrazos



 

 

La primera demostración de afecto que muestra un ser humano es el abrazo y nos pasamos toda la vida deseando el calor tierno del mismo, no me crees?

 

Cuando nace un bebe, después de una nalgadita recibe el tierno y afectuoso abrazo de su madre, en ese momento se crea un vínculo mágico que se convertirá en una necesidad la cual nos acompañara el resto de la vida,

 
Cuando estamos en la cuna, movemos los brazos para que nos carguen, no porque nos gusta estar cargados, sino porque queremos que nos protejan con un firme abrazo

 

Cuando estamos adolecentes somos rebeldes buscando llamar la atención de nuestros padres para que nos abracen, por eso solemos buscar el afecto en otros lugares pues esta época pues nuestros padres entienden que ya estamos grandes para abrazos y es mejor corregir con violencia, cuando es todo lo contrario.

 

Cuando tenemos un gran logro en la vida como graduarnos del cole, nuestro primer

empleo, al momento de celebrar abrimos los brazos en señal de V de victoria, pero en realidad lo que nuestro corazón quiere es un abrazo por ese logro tan importante, en su defecto, si no tenemos alguien cerca abrazaremos el titulo para satisfacer esa necesidad.

 

El día de nuestro cumpleaños, evitamos las llamadas o los mensajes en fb, pues lo que de verdad anhelamos es que nos den un gran abrazo y nos deseen muchos años mas y aun cuando digamos que queremos estar solos, eso es falso, solo queremos que nos añoñen.

 

Cuando somos adultos queremos que nuestros hijos nunca crezcan, pues deseamos abrazarlos toda la vida y nos duele cuando comienzan a ser rebeldes, nos duele tener que corregirlos en lugar de hacer lo que de verdad queremos, que es darle un gran abrazo y decirle lo buenos que son y lo importante que son para nuestra vida.

 

Cuando somos mayores, abrazamos y besamos a nuestros nietos y nos duele cuando nuestros hijos no nos visitan, pues extrañamos sus abrazos

 

Cuentan algunos médicos que al momento de morir muchos pacientes intentan alzar sus brazos como en señal de entrega al cielo, pero en realidad, no es más que un deseo extremo de que nos abracen en ese último momento.

 


Cuando me veas, no me des un beso, o me saludes de lejitos, dame un abrazo, es lo que más desea mi corazón.



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